Origen y expansión de la Orden Teutónica

[ 0 ] | Javier Gómez

Orden Teutónica

Hablar de la batalla de Tannenberg y del Castillo de Malbork nos conduce inevitablemente a los instantes más trágicos de la historia de la Orden de los Caballeros Teutónicos del Hospital de Santa María de Jerusalén, auténtico nombre de los que se conocerían como Caballeros Teutones.

Fundada por nobles alemanes en el año 1190, en San Juan de Acre, la Orden seguía los preceptos y normativas de los caballeros templarios y de los hospitalarios, las dos más conocidas ordenes de Caballería que luchaban por la cristiandad en Tierra Santa durante las Cruzadas.

Eran años de crueles guerras organizadas en nombre de la religión y la fe. Musulmanes y cristianos luchaban a sangre y espada por el dominio de los antiguos territorios israelitas y en aquel año de 1191 la ciudad de Acre se vio sitiada por las tropas que comandaban los reinos cristianos de Francia, Inglaterra y el Imperio Germánico. San Juan de Acre acabaría por capitular y finalmente fue tomada por los cristianos bajo el yugo de las diferentes ordenes de Caballería, Templarios, Hospitalarios y ahora Teutones.

Mas éstos nacieron originariamente como organización caritativa, al cuidado de los enfermos; apoyados por el hijo de Federico Barbarroja construyeron junto a sus murallas hospitales y aplicaron sus conocimientos en la sanación. Sin embargo, la avaricia que ha caracterizado a la raza humana desde los albores de los tiempos actuó como una lacra en aquel espíritu primigenio: apenas un año después de levantar el sitio de Acre la orden teutónica se transformó en orden militar y obtuvo del Papa Inocencio III el reconocimiento oficial como Orden Militar de Caballería. Sería el comienzo de un grupo que con el tiempo se tornaría poderoso y temible en buena parte del centro de Europa.

Establecidos en el castillo de Montfort durante casi cien años hubieron de abandonar Tierra Santa, definitivamente, en el año 1291, cuando San Juan de Acre fue tomada por los sarracenos y las tres ordenes expulsadas de sus territorios.

La figura de Hermann Von Salza fue durante aquellos años la más importante en la historia de los teutones pues suya fue la idea de fundar un Estado religioso. Sus dotes políticas y estrategas le valieron valiosos acuerdos con otros reinos europeos que fueron llenando las arcas teutonas, y su primera gran oportunidad surgió del enfrentamiento entre los húngaros y los cumenos. Bajo la expresa solicitud del rey Andrés II de Hungría lucharon contra éstos últimos, musulmanes de origen turco, a cambio de la cesión de una parte del territorio húngaro, el que hoy día correspondería con la rumana Transilvania. Tras vencer, centraron su sede en Brasov, donde construyeron su castillo en el año 1212.

Hermann Von SalzaHermann Von Salza

Pero su ambición les llevaba más allá: buscaban no solo vivir en aquellas tierras, sino fundar todo un estado monástico independiente del Reino de Hungría lo que les llevó a enfrentarse al propio Andrés II. A pesar de contar con el apoyo papal en el año 1225 se vieron obligados a abandonar Hungría y buscar un nuevo hogar.

La oportunidad se presentaba un poco más al norte, con una Polonia debilitada por las continuas hostigaciones prusianas. La Cruzada Prusiana llevada a cabo por el Gran Maestre Von Salza y el rey de Polonia Conrad I de Mazovia tenía como fin primero cristianizar a los prusianos, pero con el fin oculto de obtener nuevas riquezas y territorios donde asentar sus ejércitos y formar ese Estado monástico que tanto ansiaban.

Durante varios años aquellas luchas lo llevaron a extenderse por todo el Vístula donde fueron levantando fortificaciones que sorprendían por su sólida construcción y por el nuevo estilo que les imprimían. Llegaron hasta el Báltico y finalmente marcharon al Este hacia Konigsberg donde se encontraron con la Orden de los Caballeros de Cristo.

Era el año 1224 y su ambicioso proyecto se vio frenado por el ejército ruso de Alejandro Nevski. Pero aquella derrota no hizo sino que reforzaran su ideal federal y que sus ansias de expansión se centraran en todos los territorios del Báltico y en la deseada unificación de Polonia.

Hasta el año 1308 en que lucharon contra Brandeburgo y tomaron Danzig, bajo dominio teutón quedaron las regiones de Pomerania, Curlandia, Estonia y Letonia. Quedaba ya frente a ellos un único pero importante objetivo: Lituania.

Reconocidos ya en toda Europa, unidos los alemanes con los prusianos y los polacos, con un Gobierno perfectamente desarrollado y el mejor servicio postal de toda Europa, el Imperio teutón estaba en pleno auge.

Acuñaron monedas, establecieron sus propios impuestos, dividieron el territorio en encomiendas que protegían con su propio castillo, crearon un consejo consultor de nobles y burgueses e incluso entraron a formar parte de la Liga Hanseática.

Sin embargo, enfrente tenían a un reino hostil y al frente a un rey, Vladislao II Jagellón, Gran Duque de Lituania, firme en sus convicciones y sobre todo, un gran estratega y político.

Se estaban plantando así las simientes de una gran batalla, la de Tannenberg, la que enfrentaría a teutones con lituanos.

Continúa en: La Batalla de Tannenberg

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Category: Turismo e Historia en Europa

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