Gettysburg, punto de inflexión de la Guerra de Secesión

[ 0 ] | Javier Gómez

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No hace mucho os hablé del famoso discurso de Martin Luther King. Hoy, con motivo de este repaso a Gettysburg, no quiero dejar de pasar la ocasión de hablar de otro de los más famosos discursos que nos ha legado la Historia de Estados Unidos: el de Abraham Lincoln, el Discurso de Gettysburg con el que conmemoró el aniversario de aquella batalla que marcó un punto de inflexión en el transcurso de la Guerra de Secesión de los EE.UU.

Pero vayamos por partes…

En la primavera de 1863, las fuerzas y las victorias estaban muy equilibradas. Robert E. Lee, al mando del ejército confederado del Sur había lanzado un ataque en el bosque de Chancellorsville, en Virginia, con el que derrotó a las tropas de Ulysses S. Grant, de la Unión. Pero Lee, lejos de conformarse con aquella victoria, siguió hacia el oeste, en dirección a Pensilvania, con el objetivo de hacerse con el ferrocarril en Harrisburg y de ahí dirigirse a Filadelfia. Por su parte, el ejército de la Unión estaba al mando del general George D. Meade.

Aquellos dos ejércitos, atacante (el del Sur), y defensor (el del Norte, la Unión), se encontraron en Gettysburg. Era el 30 de junio de 1863 cuando los confederados tomaron la población y empujaron al ejército norteño hacia el Sur a una posición defensiva que se encontraba salvaguardada por una colina en los alrededores de Gettysburg.

75.000 soldados confederados se enfrentaron a casi 90.000 soldados de la Unión en una batalla que fue la más cruenta de toda la Guerra de Secesión y la que más bajas produjo por ambas partes. Casi 8.000 muertos y 27.000 heridos quedaron en los campos de Gettysburg tras atacar en varias ocasiones, pendiente arriba, el ejército confederado al unionista. Durante 3 días, el ejército del norte estuvo cañoneando, desde una posición superior, a sus rivales del Sur.

El 3 de julio de 1863, Lee tuvo que retirar a su ejército de aquella masacre y dejó bastante tocado moralmente a sus fuerzas. Por contra, para los ejército del Norte, aquella victoria fue un revulsivo suficiente como para que a partir de entonces las tornas cambiaran y decidieran a los oficiales al mando de los ejércitos de la Unión a atacar al Sur. Fue, aunque en ese momento no lo supieran, la batalla que cambió el signo de la Guerra de Secesión americana.

El 19 de noviembre de 1863, Abraham Lincoln realizó su más famoso discurso en memoria de los caídos, en el Cementerio Nacional de los Soldados de Gettysburg. En él invocó los principios de igualdad que en su día se plasmaran en la Declaración de Independencia americana. Aquella alocución se ha considerado como uno de los más grandes discursos de la Historia de la Humanidad, por su impresionante reflexión, y por la profundidad del mismo en tan escasas palabras (apenas tenía 300 palabras y duró poco más de dos minutos y medio).

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TURISMO EN GETTYSBURG

Gettysburg se encuentra cerca de Baltimore, en el Estado de Pennsylvania, al oeste de Filadelfia, y a poco más de 130 kms. de Washington.

Sin duda, el interés de la visita estriba en sus campos de batalla, y en el Museo que allí se ha levantado y del que vive, turísticamente hablando, esta población. El Gettysburg National Military Park se encuentra al sur de la localidad, a escasa distancia de la misma. Dentro del complejo se encuentra el Centro de Visitantes y donde se encuentra el visitado Cyclorama, una pintura realizada en un mural en redondo de 360º en el que se reflejan distintas escenas de aquella gran batalla.

Además, podemos asistir a la proyección de una película de 22 minutos en el que se explica lo ocurrido en aquel suceso. Por otra parte, también hay un museo con 11 salas donde ver material bélico de la época.

Abierto de 8 de la mañana a 5 de la tarde, la entrada cuesta 10,5 dólares los adultos y 6,5 los niños.

Sólo me resta dejaros con aquel discurso de Lincoln. Disfrutadlo…

“Hace ocho décadas y siete años, nuestros padres hicieron nacer en este continente una nueva nación concebida en la libertad y consagrada al principio de que todas las personas son creadas iguales.

Ahora estamos empeñados en una gran guerra civil que pone a prueba si esta nación, o cualquier nación así concebida y así consagrada, puede perdurar en el tiempo. Estamos reunidos en un gran campo de batalla de esa guerra. Hemos venido a consagrar una porción de ese campo como último lugar de descanso para aquellos que dieron aquí sus vidas para que esta nación pudiera vivir. Es absolutamente correcto y apropiado que hagamos tal cosa.

Pero, en un sentido más amplio, nosotros no podemos dedicar, no podemos consagrar, no podemos santificar este terreno. Los valientes hombres, vivos y muertos, que lucharon aquí lo han consagrado ya muy por encima de nuestro pobre poder de añadir o restarle algo. El mundo apenas advertirá y no recordará por mucho tiempo lo que aquí decimos, pero nunca podrá olvidar lo que ellos hicieron aquí. Somos, más bien, nosotros, los vivos, los que debemos consagrarnos aquí a la tarea inconclusa que, aquellos que aquí lucharon, hicieron avanzar tanto y tan noblemente. Somos más bien los vivos los que debemos consagrarnos aquí a la gran tarea que aún resta ante nosotros: que, de estos muertos a los que honramos, tomemos una devoción incrementada a la causa por la que ellos dieron hasta la última medida completa de celo. Que resolvamos aquí, firmemente, que estos muertos no habrán dado su vida en vano. Que esta nación, Dios mediante, tendrá un nuevo nacimiento de libertad. Y que el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo no desaparecerá de la Tierra.”

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Category: Turismo e Historia en America

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