El bombardeo de Guernica, histórica villa

[ 2 ] | Javier Gómez

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“Volverá a ser verde y ancho
el roble, el roble nuestro.
Mordido de la metralla,
no del rayo de los cielos,
volverá a brotar contadas
una hoja por cada Euskaro
y será a la semejanza
nuestra y tierno…”

A las 4,30 h. de la tarde de aquel 26 de abril de 1.937, en plena Guerra Civil Española, los bombarderos alemanes y los cazas que los escoltaban aparecieron amenazantes en el cielo vasco sobre Guernica. No era el primero ni sería el último de los muchos bombardeos que la Legión Cóndor alemana, en ayuda de las tropas nacionales, hiciera en territorio español, pero sí acabaría por ser el más devastador de cuantos se produjeron. Era día de mercado pero, por suerte, o quizás por intuición, quien sabe, se había prohibido la feria. El frente nacional estaba demasiado cerca y no podían arriesgarse.

Sin embargo, cuando comenzaron a caer las primeras bombas sus habitantes huyeron despavoridos en dirección a los tres refugios subterráneos que se habían habilitado en la histórica villa de Gernika, uno bajo el Ayuntamiento, el otro en la calle Santa María y el tercero en Pasealeku. “Nunca el dolor lloró tanto dolor lanzando goterones de piedra”. El cielo rasgado por el fuego de las bombas incendiarias, las ruinas, los escombros, los lamentos de quienes veían caer a familiares y amigos en aquel sinsentido… El 70% de los edificios fueron destruidos totalmente, el 20% quedó seriamente dañado, y sólo el 10% se salvó de aquella masacre… entre ellos, el árbol de Guernica, símbolo vasco, lugar donde históricamente se juraban las libertades democráticas otorgadas por sus fueros y donde señores y reyes inclinaban su orgullo para prometer que los Fueros de Vizcaya estarían por encima de cualquier otra ansia de conquista. Símbolo de los leones vascos, símbolo de fortaleza, de orgullo y de independencia.

Fue este árbol, el tercero de su generación, (pues sustituía a los dos anteriores, el árbol Padre, que databa del siglo XIV y el Viejo, del siglo XVIII) capaz de soportar semejante ataque, y con orgullo mantuvo firme su copa para que una vez más, carlistas y nacionales, una vez tomada la ciudad, volvieran a mostrar sus respetos ante él.

“Volverá a ser en Euskadia
el abra, el árbol y el ruedo
del corro de manos dadas,
y el himno al Dios verdadero,
confesado y silencioso
como la encina sin viento..”

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Aún hoy día no se saben los caídos en aquel trágico día (dicen que 190, que 200 o que 300). Da igual, como si fuera uno. Aquel día, Guernica se convirtió en el símbolo de la lucha, en la imagen de los horrores de la guerra que tan bravíamente dibujó Picasso en su inmortal cuadro. Da igual si fue como demostración de fuerza, o si fue una prueba experimental de lo que sería el germen de las futuras Blitzkrieg con la que los alemanes arrasaban ciudades enteras en la Segunda Guerra Mundial. Da igual si fue orden de un general alemán, y si las tropas nacionales lo sabían. Da igual si los mismos republicanos lo utilizaron políticamente como muestra de la barbarie nacional, o si incluso los ingleses quisieran usar al pueblo vasco para mostrar al mundo el futuro que nos esperaba con los alemanes gobernando el mundo. Doscientas o trescientas almas inocentes dieron su vida para nada o quizás para mucho, para mostrar al mundo cuán poco sentido tienen barbaries así.

Hoy día, Guernica, la histórica, símbolo del País Vasco, aún asiste al juramento del Lehendakari. Hoy día, aún, el árbol de Guernika es el símbolo de la independencia vasca y de su espíritu indomable.

El País Vasco está cargado de Historia, de luchas, de esfuerzos. No podría entender el visitar esta región sin intentar comprender un poco solamente de su espíritu. Cada municipio, cada pequeña villa, cada ciudad, tiene su propia Historia, su propio instante grabado a fuego en los calendarios. Durango, Eibar, Irún, Gernika…

Hay tanto por conocer y aprender del País Vasco. Tanto por visitar y ver. Tantos lugares que son de obligada visita.

Escapada a Euskadi

250 kilómetros de costas y playas; valles perdidos donde reina el silencio; montañas que contornean pequeños pueblos de sabor rústico; una fusión de una histórica cultura que se ha sabido desarrollar en este pequeño rincón del norte peninsular cercano a la frontera francesa integrándose con la modernidad de algunas edificicaciones tan clásicas ya como el Museo Guggenheim en Bilbao o como la Ciudad del Vino que se levanta sobre las antiguas bodegas del Marqués de Riscal en Elciego, en la Rioja Alavesa.

Modernidad que se mezcla con la elegancia señorial de la que probablemente es la ciudad más bonita de España, la bella Easo, San Sebastián, o con la escultural arquitectura de Vitoria, cuya catedral es hoy un símbolo mundial.

Vitoria

Una escapada a Euskadi nos permitirá además conocer su exquisita gastronomía y hacer la ruta de clásicos barecitos donde los pintxos son el plato rey. La cocina vasca es muy sabrosa y así está reconocida en el mundo entero, de modo que también el País Vasco será un placer para el paladar.

Historia, modernidad, elegancia, arquitectura, estilo, sabor… ¿qué mas se puede pedir? quizás, además, tener la oportunidad de alojarnos a buen precio, y eso, se puede hacer gracias a la reciente propuesta con la que quieren acercarnos a esta histórica región: un 20% de descuento en una serie de alojamientos que se han adherido a la oferta si reservas dos noches en fin de semana (bien viernes y sábado, o bien sábado y domingo), para las estancias hasta el 27 de junio.

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Category: Turismo e Historia en Europa

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Comentarios (2)

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  1. moreno rodrigo dice:

    es que el hombre tiene que destruirse, siempre? y en forma la mas sangrienta?

  2. Egun non, acabo de mirar este articulo, y como artista pintor de oleos, he sentido empatia con, el pintor Picasso. Ojalá que este episodio, no se repita nunca jamás, a ser posible en ningun lugar de la tierra. Estoy convencido que en la tierra hay un sitio para cada persona para poder vivir dignamente.
    Carssal

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