Acre y su importancia en las Cruzadas

[ 2 ] | Javier Gómez

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¡Cuántas barbaries se han cometido en nombre de las religiones, llámense éstas cristianismo, islamismo o cualquier otra denominación! se me vienen a la cabeza las conquistas europeas en territorios americanos, como la matanza de Cajamarca, o las más recientes en Amritzar o incluso con las torres gemelas. Las Cruzadas, incluso, son un buen ejemplo de ello. Bajo la “excusa” de cristianizar o islamizar, por citar a las dos más importantes, se han arrasado ciudades enteras, se han borrado culturas antiguas y se han denostado a civilizaciones que probablemente eran mucho más cultas que las de sus invasores.

Acre, o san Juan de Acre, es un ejemplo de estas barbaries. Esta ciudad israelita fue centro de numerosos litigios en épocas de las Cruzadas entre cristianos y sarracenos y tuvo que soportar largos asedios, penosos saqueos y macabros asesinatos, tanto de una parte como de otra.

Corría el año 1187, en Tierra Santa, como gustaba de llamarla en aquella época. Los grandes reyes cristianos aspiraban a recuperar para su religión territorios bíblicos que estaban ocupados por “infieles”. Saladino, el gran Saladino, en Oriente, estaba siendo la espada musulmana que poco a poco iba destrozando el dominio cristiano en aquella zona, y se había convertido en una obsesión para los reyes de Francia, Inglaterra y el Sacro Imperio. El 2 de octubre de aquel año Saladino había entrado en la Ciudad Santa por excelencia, Jerusalén, la urbe más sagrada de todas, después de haber derrotado a las tropas cristianas en la batalla de Hattin.

Exhortados por el papa Gregorio VII a través de su encíclica, la Audita Tremendi, que llamó a una Tercera Cruzada, los principales reinos cristianos se unieron para recuperar la ciudad sagrada. Por un lado, el soberano francés, Felipe II Augusto; por otro el rey inglés Enrique II, y por último, el germano Federico Barbarroja. Lejos de cabalgar unidos, las disputas eran frecuentes (a fin de cuentas, se luchaba no sólo por recuperar esas tierras, sino por hacerse con sus riquezas), y, tras la muerte del rey alemán en el camino en un accidente desgraciado tras caer a las heladas aguas del río Salef, un noble enviado por el rey, un tal Ricardo, conde de Poitou, comenzó a destacar por su arrojo y liderazgo. El tal Ricardo, que acabaría pasando a la Historia como Corazón de León, sería en poco tiempo el auténtico lider de aquella nueva Cruzada.

Acre llevaba dos años sitiadas cuando estas nuevas tropas cristianas llegaron a su ribera. En junio del año 1191 frente a las murallas de Acre se encontraron las tropas de Ricardo Corazón de León, con las tropas francesas que habían llegado en abril, con los ejércitos de Federico Barbarroja que ahora comandaba el duque Leopoldo de Austria, y con las tropas que allí estaban ya anteriormente y que dirigía Guy de Lausignac, actual rey de Jerusalén.

El asedio continuó, aunque curiosamente, los ejércitos cristianos estaban sitiados también a sus espaldas por los ejércitos de Saladino que habían acudido allí en ayuda de la ciudad de Acre. Sin embargo, las insalubres condiciones que había alcanzado la ciudad, y las brechas abiertas por las catapultas cristianas, la obligaron a rendirse. San Juan de Acre capituló el 12 de julio del año 1191.

La avaricia fue lo que provocó el rosario de ignominias que asoló después a la ciudad. Con las puertas abiertas, las disputas entre los reinos se acentuaron. Todos querían el botín; las cláusulas de la rendición contemplaba que los sarracenos pagaran 20.000 monedas de oro y que se devolviera la Santa Cruz. La ciudad pasaba a manos cristianos, y mientras se liberarían 1.500 prisioneros, el resto de la población quedaría como rehén hasta tanto se hiciera el pago del botín.

Las tropas francesas se habían marchado ya despechadas, y al frente había quedado, definitivamente, Ricardo Corazón de León.

Mientras tanto, el vencimiento del pago se cumplió, y Saladino no pagó el rescate. Las conversaciones para su liberación se retrasaron, y Ricardo, lejos de mostrar la más mínima compasión optó por la vía más brutal. Asesinó, uno a uno, frente a las murallas de Acre, a casi 3.000 rehenes musulmanes.

No sería ni mucho menos el último asedio que sufrió la ciudad, pues años después, en el año 1291, los sarracenos volverían a tomar la ciudad. En 1517 fueron los turcos quienes la asediaron y tomaron, y entre marzo y mayo de 1799, fue Napoleón Bonaparte quien puso a sus tropas frente a las murallas para expulsar a los turcos. También en Acre estuvo recluido Baha’ullah, fundador de la religión Bahaísta. Desde 1918 estuvo bajo mandato del Imperio Británico, y finalmente en 1948 pasó a formar parte del Estado de Israel.

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Hoy día, Acre es una de las ciudades más turísticas de Israel y donde judíos y árabes conviven sin más problemas. La ciudad se alza sobre un promontorio al norte de la bahía de Haifa. Allí podremos revivir aquella época de Cruzadas pues muchos de los monumentos visitables son restos de aquel tiempo. Sus murallas o la fortaleza de Acre son ejemplo de ello. La ciudadela de Acre, por ejemplo, es de origen otomano y fue construida durante la época en que los Caballeros Hospitalarios estuvieron allí.

En su interior podemos ver la vieja ciudad de Acre que tantos asedios sufrió; las fortificaciones construidas en época de los turcos, la celda donde estuvo recluido el fundador de la religión bahaista; la prisión británica; el museo judío, el salón de los caballeros e incluso el jardín encantado que replica a uno que existió en tiempos de las Cruzadas.

Restos todos de diferentes épocas de una ciudad, Acre, que ha vivido durante siglos convulsa por su estratégica situación geográfica.

Foto 1 vía: templars

Foto 2 vía: kobason

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Category: Turismo e Historia en Asia

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Comentarios (2)

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  1. José Manuel dice:

    Esta pagina esta muy bien,pero falla en que no se puede imprimir.

  2. jorgeepico dice:

    Muchas gracias

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