La Gran Muralla, historia de China

[ 0 ] | Javier Gómez

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Hay lugares en el mundo que merecen un apartado especial por representar por sí mismos a toda una nación, a su cultura, a su filosofía, a su pasado. Es lo que ocurre con la Gran Muralla China, un símbolo nacional que muestra la fortaleza de un país cargado de Historia al que el paso de los siglos han forjado su carácter dual entre la paz y al armonía y la eterna lucha en la que se ha visto envuelto durante cientos de años. La Gran Muralla es esa colosal frontera que les separa al ying del yang.

Historia de la Gran Muralla China

En el año 250 a.C. el corazón de Asia, en lo que hoy es territorio chino, estaba dividido entre varios estados enfrentados entre sí. Era la época de los Estados Combatientes, una época dura y cruel en el que la sangre teñía sus maravillosos paisajes.

Han, Zhao, Yan, Wei, Chu, Qi y Qin eran los siete estados que luchaban por la hegemonía territorial. En el último de ellos, el más pequeño y marginal, vivía un joven de 13 años, Qin Shi Huang, que con su constancia y fortaleza mental acabaría por unificar al país y llegar a ser el primer Emperador de la China.

Con 22 años acabaría por convertirse en rey de Qin, sucediendo a su madre, la reina regente. Mandó ejecutar al amante de ésta que pretendía su trono, y a los hijos que éste había tenido con su madre. Además, encerró a su madre y se deshizo del canciller del Estado, mano derecha de aquélla. Como decía, eran tiempos muy difíciles, pero el joven Shi Huang tenía una idea fija en su cabeza: construir un gran país.

Una vez estabilizado su propio Estado, dirigió a sus tropas contra los otros seis Estados. Fueron doce años de lucha pero uno por uno, éstos fueron cayendo bajo su yugo. Era cruel, sí, pero recto y a decir de los historiadores bastante justo en sus decisiones, además de contribuir decisivamente en el avance de la cultura del país. Él unificó la moneda nacional y su lengua. Igualó las medidas y pesos en todo el país, mejoró las comunicaciones y creó un ejército temido en toda Asia. Sólo los hunos, provenientes de las fronteras con Mongolia, eran capaces de hacerle frente y hacer temer por el recién creado imperio de la China. Era el año 221 a.C. y había nacido así el gran gigante asiático.

Para afrontar la amenaza de los hunos, Qin Shi Huang decidió restaurar y unir diferente porciones de antiguas murallas de los estados que conformaban la recién creada China. Se hicieron precisos muchos años de duros trabajos. Como siempre en la Antigüedad, las clases más bajas se vieron forzadas a trabajar a las ordenes del Emperador. Tuvieron que gastarse grandes cantidades de dinero del Tesoro Público, pero se construyó una monumental Muralla que rodeaba por el Norte la vasta frontera de China y que ocupaba casi 20.000 kms. de terreno, desde el desierto de Gobi hasta la frontera con Corea. Quedaba así protegida y separada del peligro de los hunos mongoles y manchures.

Gran Muralla China

Fue la dinastía Qin la gran promotora de la Muralla. Desgraciadamente, la posterior dinastía, la Han, no vio en ella su gran utilidad militar, y si bien reconstruyó algunas porciones más, lo cierto es que la Gran Muralla, casi hasta el año 1300 d.C. en que comenzaría a reinar la dinastía Ming, permaneció inalterada y en muchas zonas, con un uso irrelevante.

Con la Dinastía Ming se recuperó nuevamente parte de su importancia. De nuevo tuvieron que ser las amenazas exteriores (en este caso, de los manchúes) las que convirtieran a la Gran Muralla en eje de la nación. Desgraciadamente, su poderío no fue suficiente, y en el año 1644, éstos consiguieron traspasar la Muralla, para imponerse en el Imperio y fundar la nueva Dinastía Qing. Con los manchúes en el poder la Gran Muralla dejó de tener la importancia para la que fue construida y cayó en desuso.

Hoy día, sólo se conservan en buen estado unos 7.300 kms. de la misma.

Las tres secciones mejor conservadas son las de Badaling que se puede visitar desde Pekín en coche o bus, la de Mutianyu y la de Simatai que es la que ofrece las mejores vistas. Si pudiéramos tener una vista completa de la Gran Muralla, podríamos ver no sólo sus más de siete mil kilómetros de serpenteante figura de piedra que sube y baja las colinas chinas, sino sus 135 torres de vigilancia, las atalayas que añadieron los Ming y donde se quemaban excrementos de lobos para alertar de posibles ataques y los tres pasos de Shangai, Juyong y de Niángzi.

Información práctica sobre la Gran Muralla China

  • Visitas en Badaling
    • a 70 kms. de Beijing
    • recomendable visitar el paso de Juyong Guan
    • abierto desde las 6,30 h. hasta las 18,30 h. todos los días
  • Visitas en Mutianyu
    • a 90 kms. de Beijing
    • bonitos paisajes montañosos
    • abierta de 7,30 h. a 18 h. todos los días
  • Visitas en Simatai
    • a 110 kms. de Beijing
    • es mucho más escarpada pero de paisajes y vistas muy bellas
    • abierta de 6 a 18 h. todos los días de abril a noviembre
  • ¿Cuánto mide la Gran Muralla China?
    • Longitud: 21.196 kms.
    • Altura: de 6 a 7 metros de promedio
    • Anchura: entre 4 y 5 metros de promedio
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Category: Monumentos, Turismo e Historia en Asia

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